viernes, 30 de agosto de 2013

CONFLICTO SIRIO, posible 3ra guerra mundial

Por qué Irán, China y Rusia exigen que nadie toque a Siria

Las razones humanitarias se confunden con intereses de petróleo y control de la región.
Mientras Obama insiste en qeu tiene las pruebas de que Bashar al Asad (centro) atacó a su pueblo con armas químicas, Putin, izquierda, aún defiende a su aliado sirio, a quien vende millones en armas. (Fotos de archivo)
Por BBC Mundo
Aunque las imágenes crueles de niños sofocados por armas químicas conmocionaron al mundo, los aliados de Damasco - así como los de Washington - tienen sus propias razones políticas y económicas para defender o repudiar una intervención militar en Siria.
En Estados Unidos los medios informan que el presidente Barack Obama presentará a la cúpula del Congreso lo que se dice es "evidencia innegable" de que ocurrió un ataque con armas químicas en Siria y de que el más probable responsable fue el presidente sirio Bashar al Asad.
Reino Unido se hace eco. Mientras Turquía, Francia y Alemania se han unido a las intenciones de llevar a cabo una medida de fuerza militar contra el régimen sirio.
Pero hay 3 poderosos aliados de Siria,  que se oponen férreamente a una intervención armada: Irán, Rusia y China.
 BBC Mundo explica por qué y cuáles  son los intereses que están en juego en la región.
IRÁN: Desde 2012 Irán incrementó drásticamente su apoyo militar a las fuerzas del presidente sirio Bashar al Asad. Las armas de Irán llegaron al grupo militante chiita Hezbolá, con sede en  Líbano y que se activó más dentro de Siria para ayudar a las fuerzas de Asad
El 27 de agosto el portavoz de la cancillería iraní, Abbas Araqchi, dijo que Teherán está tan resuelto a defender a Asad como Washington está resuelto a atacarlo. "Queremos hacer una firme advertencia contra cualquier ataque militar contra Siria" dijo el funcionario en una conferencia de prensa.
"Definitivamente habrá consecuencias peligrosas para la región. Y estas consecuencias y sus complicaciones no quedarán restringidas a Siria. Involucrarán a toda la región".
Irán, principalmente chiita, es el aliado más cercano de Siria y acusa a los islamistas sunitas, Israel y Occidente de tratar de usar el conflicto para dominar la región.
Pero el acercamiento no es sólo ideológico. También hay fuertes lazos económicos.
Desde que Estados Unidos y Europa impusieron sus sanciones económicas contra Teherán, la relación económica se hizo vital para ambos.
En julio de 2013,  se informó que Irán, Irak y Siria firmaron un acuerdo para la construcción del mayor gasoducto en el Oriente Medio capaz de transportar gas natural desde el sur de Irán hasta Europa.
Como era de esperarse, muchos no recibieron positivamente el anuncio. "Los aliados de Occidente que abastecen de gas y petróleo a Europa desde el Golfo Pérsico, (vía Qatar y Arabia Saudí) no están contentos, y tampoco está contento el principal transportista de gas actualmente: Turquía", dice Dmitry Minin, analista del Centro Global Research, basado en Canadá.
"Estados Unidos, Israel y otras potencias han sido jugadores muy poco honestos", afirma Ahmed. "Detrás de la fachada de preocupación humanitaria, hay intereses familiares en juego".
Irán, señalan los comentaristas, parece estar resuelto a defender su importante proyecto.
CHINA: Tanto China como Rusia han utilizado sus poderes de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear cualquier acción que conduzca a sanciones contra el régimen de Al Asad. Y ahora, tras el ataque con armas químicas que bajo la ley internacional sería ilegal, Moscú y Pekín continúan firmes en sus posiciones.
Los medios chinos, que son la principal voz del régimen en Pekín, llaman a esperar el informe de la ONU sobre el supuesto ataque. "No debe haber afirmaciones impulsivas hasta que la verdad haya sido verificada y mucho menos debe haber un 'presunto culpable' o utilizar esto como pretexto para tomar una acción militar unilateral" dice en un editorial la agencia oficial de noticias Xinhua.
Y el Global Times, un periódico afiliado también al Partido Comunista, afirma que "las fuerzas alrededor del mundo que se oponen a una intervención militar externa deben unirse para prevenir, hasta donde sea posible, que Estados Unidos, Reino Unido y otros lancen ataques aéreos contra Siria.
Muchos creen que China no tiene intereses en la región. Pero en tiempos recientes eso ha cambiado.  "En 2011 China fue el principal socio comercial de Siria, con exportaciones valuadas en más de $2,400 millones. Esto, sin embargo, no es mucho dinero si se compara con el comercio de China en otros países y es un factor insignificante en su política hacia Damasco", explica Amanda Paul, analista del Centro de Política Europea, en el periódico turco Today's Zaman.
"Hay temores de que una presencia militar de EE.UU. en Siria conduzca a un ataque contra Irán, lo cual otorgaría a Occidente mayor acceso a los recursos energéticos de la región".
RUSIA: Rusia ha sido el más enfático defensor de Bashar al Asad y su principal proveedor de armas.
Hasta ahora Moscú es quien ha hecho la advertencia más explícita sobre una intervención militar en Siria que, dijo, tendría "consecuencias catastróficas" para toda la región.
Esta semana, el viceprimer ministro ruso publicó un tuit diciendo que "Occidente está jugando con el mundo islámico como un chimpancé con una granada".
Moscú también continúa sosteniendo que no hay pruebas de que el presidente Al Asad fue responsable del supuesto ataque con armas químicas cerca de Damasco. E insiste que cualquier acción militar sin un  mandato de la ONU sería "una grave violación de la ley internacional". Pero si Occidente decidiera finalmente intervenir, ¿cómo respondería Moscú?
Tal como señala Steven Rosenberg, corresponsal de la BBC en Moscú, a pesar de los recientes comentarios "envalentonados" en los medios rusos y las advertencias sobre una intervención, "es poco probable que Rusia se vea involucrada directamente en una confrontación militar con Occidente.
"El canciller ruso Sergei Lavrov ya dejó en claro que su país "no tiene planes de entrar en guerra con nadie".
Pero Moscú tiene el bolsillo empeñado en Siria y no abandonará a su aliado más cercano en Oriente Medio ni sus intereses en Siria: incluida la base naval que mantiene en Tartus, en el Mediterráneo, ni sus jugosos contratos comerciales con Damasco, principalmente por venta de armas.
"Después de haber perdido un contrato de $13,000 millones con Irán, debido a las sanciones internacionales, y de que le cancelaron contratos de $4,500 millones con Libia, la industria de defensa rusa se tambalea" dice en un comentario en CNN.com el profesor Daniel Treisman del Departamento de Ciencia Política de UCLA.
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