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jueves, 18 de noviembre de 2010

Entre terromoto, epidemias y la ignorancia del prójimo

Creen que están “malditos

El cólera sale de Haití y se reportan casos en Quisqueya y Florida
Una mujer haitiana, enferma de cólera y desnuda, yace en una acera, muy cerca del Hospital General de Puerto Príncipe. (AFP / Héctor RETAMAL)
Por ÓSCAR GUTIÉRREZ
El País / España

Madrid - Los haitianos miran con malos ojos al Meille, río junto al que los soldados nepalíes de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) estuvieron acampados y uno de los posibles focos de la cepa que ha extendido el cólera por el país. “Desde que apareció el brote, los haitianos están preocupados por su origen”, explica por teléfono desde Puerto Príncipe el cooperante de la organización Internews Yvens Rumblod.

El número de muertos a causa de la epidemia de cólera que afecta a Haití se elevó a 1,110, mientras que los hospitalizados totalizaron 18,382, según los datos suministrados ayer por las autoridades sanitarias.
El periodista haitiano de 21 años, Rumbold explica que muchos haitianos responsabilizan a los militares nepalíes de la epidemia. “Necesitan saber de dónde viene el brote y eso explica que se echen a las calles. Habrá más manifestaciones”.

Con más sorpresa que este periodista local, Suranga Mallawa, de la oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, insiste en que “los haitianos sólo quieren saber el origen de la epidemia”.
Mallawa, que llegó al país tras el terremoto del 12 de enero y regresó ante la llegada del huracán Tomás -que dejó a su paso 21 muertos-, afirma que para la mayor parte de los haitianos “sólo los extranjeros pueden haber traído la enfermedad”.

Pero los choques entre la Minustah y los manifestantes no se reducen a Cabo Haitiano como relata Dana van Alphen, de la Organización Mundial de la Salud. “Los episodios de violencia se han extendido a otros lugares del país y van aumentar”, se aventura a pronosticar esta cooperante.

Haití vive su tercer drama -tras el seísmo del 12 de enero y el paso del huracán y las inundaciones- en sólo 10 meses sumergido en un clima de ignorancia y desconfianza. “Tienen miedo, incluso a tocar a los pacientes de cólera”, explica Van Alphen, quien ejemplifica este estado de nervios con la negativa de un grupo de desplazados por el terremoto en Puerto Príncipe a la instalación de un equipo de prevención. “Creían que sería un foco de contagio”.

Más de 100 años después del último brote de cólera, la enfermedad se ha presentado en Haití como algo nuevo y desconocido, fantasma que ha hecho revivir a muchos ciudadanos el drama del terremoto. “Tras el sismo, muchos haitianos se sintieron muy culpables por no enterrar correctamente a sus familiares”, explica Pauline Peenairt, trabajadora de la ONG Acción contra el Hambre (ACH). “Con el cólera está pasando lo mismo, les ha sorprendido y no estaban preparados. La gente cree que el cólera está relacionado con el vudú, que los enfermos están malditos”.

El sentimiento de inseguridad que trastabilló la primera reacción de emergencia tras el terremoto vuelve a las mentes de los haitianos. “Es una inseguridad mental, física y material”, afirma Peenairt, que, no obstante, aprovecha para aclarar que esas emociones no se han vuelto contra los cooperantes ni las organizaciones humanitarias.

“Cuando estoy en el terreno -continúa la trabajadora de ACH- no siento un enfado real contra las ONG. No es odio contra la ocupación extranjera, sino que es un mecanismo psicológico por la falta de información”.
En el mismo sentido, Julien Schindall, de la organización británica Oxfam International, cree que la falta de experiencia con una enfermedad como el cólera es la que está haciendo brotar una nueva como la violencia.
“Los haitianos están asustados, ni siquiera saben que el cólera tiene tratamiento, necesitan más información”. Y más que datos útiles sobre la epidemia, lo que ahora pueden leer los haitianos en las calles son carteles para los comicios del 28 de este mes.

Cruza la frontera
Por otra parte, República Dominicana confirmó ayer que un obrero haitiano es el primer infectado de cólera en este país. “El paciente ha sido manejado con el protocolo que ordenan estos casos y se encuentra en condición estable en un hospital de Higüey ”, informó el ministro de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez, respecto al estado de Wilmo Lowell, trabajador de la construcción de 32 años.

Asimismo, una mujer residente en el condado de Collier, en el suroeste de Florida, que viajó a Haití para visitar a su familia, fue hospitalizada a su regreso tras ser diagnosticada con síntomas de cólera, confirmó ayer una fuente médica. “Tenemos una mujer residente en el condado de Collier que ha sido infectada por el cólera en Haití”, señaló Rob Hayes, portavoz del Departamento de Epidemiología de Florida.

Hayes explicó que el diagnóstico fue “confirmado por los laboratorios” del citado condado y que la mujer se encuentra en buenas condiciones, aunque está recibiendo tratamiento médico tras su regreso del país caribeño. La contagiada viajó a Haití, a la zona (Artibonite), en el norte, donde comenzó el brote y la epidemia de cólera, agregó Hayes, quien reiteró que la mujer, cuya identidad no ha sido dada a conocer, está respondiendo bien al tratamiento médico.

El Departamento de Epidemiología de Florida advirtió además de la posibilidad de que se detecten más casos de cólera en el estado, donde residen cerca de 241,000 personas de origen haitiano, el 46% del total que vive en EE.UU.

Por condados, el de Miami-Dade es el que más personas de origen haitiano registra (73,000), seguido de Broward (63,000), Palm Beach (41,000) y Orange (20,000), según cifras oficiales. Debido a la dimensión de la comunidad haitiana en el sur de Florida, “podemos esperar que algunos viajeros que regresan de Haití puedan desarrollar los síntomas del cólera en camino o poco después de llegar al estado”, señalaron las fuentes médicas.

De la msima manera, cabe la posibilidad de que desarrollen los síntomas del cólera aquellas personas “que han estado cerca o en contacto con aquellos que regresaron de Haití”, aunque el cólera no se propaga fácilmente en países desarrollados como EE.UU. agregó el Departamento de Epidemiología.

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