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miércoles, 13 de octubre de 2010

DE VUELTA AL MUNDO

Exitoso regreso a la libertad y la vida
Sale a la superficie Florencio Avalo, el primero de los 33 mineros chilenos atrapados bajo tierra durante 69 días
Por: CNN en Español / The Associated Press - 12/10/10 10:36 PM









MINA SAN JOSE, Chile (AP) — Una baliza y sirenas anunciaron la llegada a la superficie del primer minero rescatado de las extrañas de una mina del desierto chileno, tras 69 días atrapado a 700 metros de profundidad. Aún deben ser rescatados sus 32 compañeros.
Florencio Avalos, 30 años, casado, dos hijos, es un conductor que dejó al fondo de la mina a su hermano Renán y a su primo Osmán Araya, que serán rescatados en las próximas 24 o 48 horas.
El minero parecía en buenas condiciones cuando salió de la cápsula y caminó con paso firme para recibir los saludos, pero luego recibió instrucciones de tenderse en una camilla en la que fue llevado a una revisión médica, haciendo el gesto de "todo bien" con el pulgar hacia arriba.
En la superficie lo esperaban tras su ascenso de unos 15 minutos su esposa y su hijo pequeño, que lloraba a gritos. Abrazó primero al niño, luego a los rescatistas y al presidente Sebastián Piñera.
En cuanto emergió por el túnel, le colocaron gafas especiales para que sus ojos no se dañen.
En Copiapó, 50 kilómetros al norte, sonaron las campanas de las iglesias, bocinas de decenas de automóviles. La escena se repetía en otras ciudades del país.

La cápsula que lo trajo de regreso volvía a descender por otro minero. Avalos fue elegido por un equipo de especialistas para ser el primero en dejar el socavón porque integra un reducido grupo de los más hábiles y tiene la tranquilidad necesaria para resistir el largo trayecto de 622 metros hacia la superficie.

Avalos, quien manejó la cámara de vídeo que mostró la mayoría de las imágenes del grupo en el refugio, donde sobrellevaron la difícil odisea en la que se sumergieron el pasado 5 de agosto, cuando un derrumbe tapó la galería, la única vía de escape que tenían los obreros, porque los dueños de la mina no cumplieron con la obligación de tener una segunda vía de salida, por lo cual están demandados. El sicólogo Alberto Iturra, que apoya a los socorristas, dijo que el sutil humor de Avalos y su manejo del doble sentido contribuyeron a mantener a los 33 más unidos.

Avalos, al igual que usarán el resto de sus compañeros, utilizó un cinturón especial que marcaba sus signos vitales que transmitió verbalmente a los médicos. Avalos ocupó la cápsula en la que descendió a la mina el rescatista Manuel González, que a su llegada al que fuera un taller del socavón, a 622 metros de profundidad.

Mientras el primer rescatista comenzaba a bajar, la familia de Avalos, su padre Alfonso y su madre María, miraban una televisión que un canal local les colocó frente a su tienda de campaña, cantaron el himno nacional y alabanzas a Dios.

Poco después, funcionarios de la municipalidad llegaron a buscar a Alfonso para que también acudiera a recibir a su hijo, a quien inicialmente sólo lo estarían esperando su esposo Mónica y sus dos hijos.
El campamento era fiesta de aplausos y lagrimas cuando la señal de la televisora nacional retransmitía en una pantalla gigante la llegada del socavón del rescatista y la subida de Avalos en la cápsula. La jaula llegó en medio de la penumbra al socavón y sorpresivamente se pudo ver cómo los mineros, sin camisa, botas y pantalones cortos, la recibían con aplausos.

Avalos, que en la superficie fue recibido por el presidente Sebastián Piñera, fue quien manejó la cámara de vídeo que mostró la mayoría de las imágenes del grupo en el refugio, donde sobrellevaron la difícil odisea en la que se sumergieron el pasado 5 de agosto, cuando un derrumbe tapó la galería, la única vía de escape que tenían los obreros, porque los dueños de la mina no cumplieron con la obligacíón de tener una segunda vía de salida, por lo cual están demandados.

La televisión estatal mostró la llegada de la cápsula en medio de los aplausos de los mineros, y ante una gran bandera chilena. Los mineros abrazaron alborozados a González. González es también un ex futboilista profesional que jugó contra Franklin Lobos, otro jugador ya retirado y uno de los mineros atrapados. Se esperaba que la cápsula regresara trayendo al primer minero rescatado, Florencio Avalos, y volviera a bajar llevando a un segundo rescatista, Patricio Robledo. El descenso de González fue realizado lentamente para darle tiempo a recoger la mayor cantidad posible de información.

Piñera felicitó al equipo rescatista diciéndoles que "sabemos que estamos en las mejores manos".
Mientras la cápsula bajaba, Piñera y los rescatistas entonaron el himno nacional junto a la entrada al túnel de rescate. El inicio del rescate demoró varias horas en relación a lo anunciado por Piñera y luego por su ministro de Minería, Laurence Golborne. Avalos, 31 años, casado, dos hijos, conductor, dejó en el fondo de la mina a su hermano Renán y a su primo Osmán Araya, que serán rescatados en las próximas 24 o 48 horas.

Fue elegido por un equipo de especialistas para ser el primero en dejar el socavón porque integra un reducido grupo de los más hábiles y tiene la tranquilidad necesaria para resistir el largo trayecto de 622 metros hacia la superficie. También por su capacidad para informar a los rescatistas que lo recibieron en la superficie sobre las características de la roca que conforman las paredes del largo túnel y sobre el comportamiento de la jaula que aun debe devolver a la vida a otros 32 trabajadores.

Fue quien manejó la cámara de vídeo que mostró la mayoría de las imágenes del grupo en el refugio, donde sobrellevaron la difícil odisea en la que se sumergieron el pasado 5 de agosto, cuando un derrumbe tapó la galería, la única vía de escape que tenían los obreros, porque los dueños de la mina no cumplieron con la obligacíón de tener una segunda vía de salida, por lo cual están demandados.
El sicólogo Alberto Iturra, que apoya a los socorristas, dijo que el sutil humor de Avalos y su manejo del doble sentido contribuyeron a mantener a los 33 más unidos. Avalos, al igual que usarán el resto de sus compañeros, utilizó un cinturón especial que marcaba sus signos vitales que transmitió verbalmente a los médicos.

Ante una pregunta de Piñera a los rescatistas, dijeron que los siguientes en ser rescatados serán Mario Sepúlveda, de 39 años, casado y con dos hijos. Durante el encierro destacó por ser el animador del grupo, que presentó a sus compañeros y mostró los detalles del refugio, mientras era filmado por Avalos.
Luego subirán Juan Illanes, casado y con un hijo, un ex soldado que fue llevado al extremo sur del país, cuando Chile y Argentina estuvieron al borde de la guerra por la disputas por tres islas en el Canal Beagle, en el Estrecho de Magallanes.

El cuarto en salir será el boliviano Carlos Mamani, casado y con quien tiene una hija de cuatro meses. Su mujer, Verónica Quispe, ha mostrado orgullosa las cartas de amor que le enviaba su esposo. Mamani sólo llevaba cinco días trabajando en el socavón, invitado por su suegro, quien es conductor de camiones de agua y ha dicho que alcanzó a huir del derrumbe.

Posteriormente serán izados un grupo de 10 mineros más débiles porque presentan enfermedades como hipertensión, diabetes, afeccción respiratoria e infecciones bucales y a la piel. El rescate de los mineros muestra la excelencia de la ingeniería chilena, que con la cooperación de firmas internacionales, venció la dura roca del cerro donde está la mina San José, 850 kilómetros al norte de Santiago, en lo que fue una tarea titánica, que de paso marcó un record al sacar a la superficie a los trabajadores que más tiempo han permanecido a 700 metros de profundidad.

Los mineros subirán en una cápsula de acero especialmente diseñada por la armada, de 53 centímetros de diámetro, 400 kilos de peso, pintada en blanco, azul y rojo, los colores de la bandera chilena. En su interior lleva al menos tres tanques de aire comprimido, con 40% de oxígeno y 60% de nitrógeno y una cámara enfocada a la cara de su ocupante.

La jaula, bautizada como Fénix, en alusión al ave mitológica que renació de las cenizas, descendió con un rescatista con experiencia médica y regresó con Florencio Avalos. Luego bajarán otros dos socorristas.
La cápsula llegó a un taller, a 622 metros de profundidad, y al que los mineros tienen acceso desde el refugio o salón de comidas donde quedaron atrapados. Desde el taller, que esta a menor profundidad que el refugio, los mineros pueden desplazarse por un corredor de unos 360 metros de largo. El miércoles llegará el presidente boliviano, Evo Morales, para visitar a su compatriota Mamani, el único extranjero del grupo.

Los mineros quedaron atrapados bajo toneladas de rocas tras un derrumbe el pasado 5 de agosto. Pasaron 17 días antes de que se supiera que los 33 estaban vivos, luego que una sonda realizó un angosto túnel hasta el fondo del socavón. Los trabajadores se comunicaron con los rescatistas antes que los expertos lo hicieran con ellos: amarraron a una de las barras de la sonda un mensaje escrito con grandes letras rojas que decía "Estamos bien en el refugio, los 33".

Habían sobrevivido porque racionaron unas pocas latas de pescado en conserva y leche y comieron cada 48 horas un par de cucharadas de comida y unos sorbos de leche. Las labores de rescate se iniciaron al día siguiente del accidente, pero un nuevo derrumbe terminó con la posibilidad de sacar a los mineros por los ductos de ventilación. Poco antes de llegar a la superficie los mineros deberán ponerse unos anteojos para protegerse los ojos, ya que llevan dos meses con luz artificial.

Los mineros serán revisados exhaustivamente y estabilizados en un área montada cerca de la mina. Luego, pasarán a un hospital de campaña y enseguida se reunirán con un par de familiares. Esta fase duraría dos o tres horas. Más tarde serán trasladados al hospital de Copiapó, a 50 kilómetros al oeste, donde estarán otras 48 horas antes de ser dados de alta y regresar, por fin, a sus hogares. En torno a la mina creció una verdadera ciudadela de carpas y casas rodantes, decenas de antenas parabólicas y equipos de televisión. Además de unos 400 familiares, en el llamado Campamento Esperanza, se reunieron unos 2.000 periodistas extranjeros, de todos los continentes.

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