Follow by Email

viernes, 15 de enero de 2010

Caos en Haití tras terremoto

Aunque la ayuda ha comenzado a llegar, escasean los alimentos y el agua.
Por: Ariel Rivera Vázquez / The Associated Press - 15/1/10 12:18 AM

PUERTO PRINCIPE (AP) — La ayuda procedente de todo el mundo y necesitada con urgencia en Haití comenzó a fluir lentamente por la nación caribeña el jueves, pero cuellos de botella como problemas de logística y un vacío de liderazgo dejaron a los rescatistas solos para salvar a los sobrevivientes atrapados y heridos, así como para entregar los suministros en la capital.

La Cruz Roja, entretanto, estimó el jueves que los muertos por el terremoto del martes en Haití podrían sumar entre 45.000 y 50.000, informó desde Ginebra el vocero de la organización, Jean-Luc Martinage.

El incipiente flujo de rescatistas tuvo ya uno de sus primeros resultados y un equipo de búsqueda rescató vivo a Tarmo Joveer, un empleado de seguridad de Naciones Unidas, de entre los escombros de la oficina principal de la organización en la capital haitiana, donde todavía hay unos 100 empleados atrapados.

Joveer se puso de pie, alzó un puño en señal de celebración y fue llevado a un hospital.

Los haitianos realizaban esfuerzos frenéticos para salvar a los heridos y buscar sobrevivientes tras el devastador terremoto de magnitud 7, convirtiendo camionetas en ambulancias y puertas en camillas, mientras la ayuda de todo el mundo comenzaba a llegar a raudales, aunque enfrentando problemas de logística.

Los sobrevivientes usaban mazos y sus propias manos para tratar de encontrar sobrevivientes entre los escombros. En Petionville, al lado de la capital, las personas buscaban artículos en un centro comercial derrumbado, sacando colchones y artículos de oficina.

En las cercanías, unos 200 sobrevivientes, incluyendo muchos niños, se agruparon en un parque de estacionamiento de una sala de cine, donde construyeron carpas provisionales para escudarse del sol y altas temperaturas.

Los camiones que transportaban policías y trabajadores de las Naciones Unidas se quedaban atascados en las calles llenas de camionetas, automóviles y peatones.

En muchos edificios derrumbados, vecinos y voluntarios excavaban los escombros sin ninguna presencia oficial.

La Policía llevaba a los heridos en sus camionetas. Wisnel Occilus, un estudiante de 24 años, fue colocado entre dos otros sobrevivientes en la parte trasera de una camioneta que estaba por partir a un cuartel policial. El estaba en una clase de inglés cuando ocurrió el terremoto y su escuela se desplomó.

Los sobrevivientes llevaban a los heridos a hospitales en carretillas de mano y camillas improvisadas con puertas.

En las calles de la capital, sobrevivientes acampaban en medio de montones de bienes rescatados, incluyendo comida sacada de entre los escombros.

"Esto es mucho peor que un huracán", dijo Jimitre Coquillon, un asistente médico que trabajaba en un centro improvisado de ayuda en el estacionamiento de un hotel. "No hay agua, no hay nada. La gente se va a morir de sed", agregó.

Los cuerpos estaban por todas partes en Puerto Príncipe: cadáveres de niños junto a las escuelas desplomadas y mujeres en calles llenas de escombros con expresiones aturdidas congeladas en sus rostros.

Muchos cuerpos recuperados estaban por todas partes, especialmente en las calles, tapados con lonas plásticas o telas blancas, bajo un calor de 28 grados centígrados (81 Fahrenheit).

Algunas personas arrastraban a los muertos, cubiertos de polvo, tratando de llegar a un depósito de cadáveres donde poder dejarlos.

A una morgue improvisada frente a un hospital acudían decenas de personas en busca de familiares. Era un macabro mar de centenares de cuerpos, apenas a unos metros (yardas) de donde heridos graves esperaban asistencia médica.

Los saqueos comenzaron inmediatamente después del sismo y se vio a gente extraer alimentos de comercios derrumbados, pero los trabajadores de organizaciones de asistencia dijeron que había pocos disturbios. Elisabeth Byrs, vocera del esfuerzo humanitario de la ONU en Ginebra, dijo que se informó que escaparon presos de la principal prisión de Puerto Príncipe.

La Cruz Roja estima que hasta tres millones de personas, un tercio de la población nacional, habrían sido afectadas por el terremoto y que llevaría uno o dos días tener una idea clara de los daños sufridos, según el vocero Paul Conneally.

Aviones con equipos de socorro procedentes de Estados Unidos, China, Francia y España aterrizaron en el aeropuerto de Puerto Príncipe, trayendo equipos de búsqueda y rescate con de perros entrenados, así como médicos, alimentos, medicinas y otras provisiones.

La torre de control del aeropuerto quedó destruida por el terremoto del martes. Elementos de tácticas especiales del Comando de Operaciones Especiales Hurlburt de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dijeron que sus equipos se hicieron cargo del control de operaciones del aeropuerto haitiano.

El teniente coronel John Dorrian, vocero del Comando Sur estadounidense, dijo que el personal estadounidense limpiaron las pistas de aterrizaje, establecieron un control de tránsito aéreo de 24 horas y pusieron a funcionar los sistemas de monitoreo atmosférico e iluminación del aeropuerto. Dijo que decenas de aviones de carga estaban despegando y aterrizando el jueves, pero que los daños en las rampas estaban retrasando los esfuerzos para retirar la carga de los aviones.

Demoró seis horas descargar un avión chino porque el aeropuerto carecía del equipo necesario, en un indicio de posibles contratiempos a medida que llega una cantidad de vuelos con suministros de emergencia.

Operadores militares estadounidenses de carretillas elevadoras ayudaban a descargar algunos vuelos extranjeros, mientras funcionarios estadounidenses y haitianos estaban rebasados en número por soldados y trabajadores de ayuda extranjeros, sin que estuviese visible alguna autoridad haitiana de alto rango.

Algunas organizaciones, como las del gobierno cubano y Médicos Sin Fronteras, usaron personal que ya estaba en el país para ofrecer ayuda inmediata tras el terremoto.

Además aterrizaron tres aviones franceses con ayuda y un hospital móvil. Un equipo británico de socorro llegó a la vecina República Dominicana.

El grupo de ayuda Médicos Sin Fronteras atendía a los heridos en dos hospitales que soportaron el terremoto y estableció clínicas en tiendas de campaña en otras partes de la capital para remplazar sus destruidas instalaciones. Cuba, que ya tenía a centenares de médicos en el país, atendía a heridos en tiendas de campaña.

La ayuda mundial cobró más impulso el jueves, cuando arribó a la vecina República Dominicana un vuelo británico con un equipo gubernamental de análisis y 71 especialistas en rescate junto con equipo pesado.

No hay comentarios.: